El arte de los detalles

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A los 12 años, Camila O´Gorman (45) comenzó a tomar clases de pintura con Gabriel Messil y descubrió que quería dedicarse al arte. Su abuelo también influyó en esa decisión, y sus dos grandes maestros -Guillermo Roux y Anna Rank- marcaron su estilo, que hoy mezcla casas coloreadas con acuarelas y figuras humanas pintadas al óleo.

 

Txt: Catalina Pelman
Ph: Gentileza Camila O’Gorman

 

Después de terminar los estudios secundarios, cursó el Profesorado de Pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón: “No fue un problema comunicarle a mi familia la decisión, aunque mi mamá trató de convencerme para que eligiera una carrera más lucrativa”, recuerda con una sonrisa.

Es descendiente del hermano de Camila O´Gorman, la joven aristócrata que mantuvo un romance clandestino con un sacerdote durante el gobierno de Rosas, y por eso el universo familiar de la artista encierra uno de los capítulos más románticos y apasionantes de la historia argentina. Su padre, recordando esa aventura de amor que se ha llevado al teatro y al cine, prometió llamar Camila a su primera hija. Sin embargo, la artista lo vive de una manera despreocupada: “No es que me haya abierto puertas, como muchos piensan. Me gusta mi nombre, pero no estoy pendiente de la relación con mi antepasada”.

¿Qué personas o momentos han marcado tu carrera profesional?

Mi abuelo, sin dudas, que era ingeniero agrónomo, diseñaba parques y era un gran dibujante. Eso me unía mucho a él y también tuvo un lazo muy especial con mis hermanos durante nuestra infancia. Nos ayudaba con las láminas del colegio y muchas de mis amigas aún se acuerdan de mi abuelo. Momentos que han marcado mi carrera seguramente hay muchos, pero no creo que haya uno más importante que otro. Lo que pasa con mi obra es que es muy autorreferencial, por lo tanto todo lo que hago tiene que ver conmigo, con lo que me va pasando, aunque no esté explicito.

¿Qué significa pintar para vos?

Para mí, pintar es una necesidad. Yo estoy profundamente involucrada con el proceso, con el hacer. Independientemente del resultado, de si la obra se vende o no, yo disfruto de la creación. Mi técnica es netamente constructiva y racional: empiezo siempre mis obras con una estructura geométrica, con un dibujo volumétrico. Es más, yo diría que soy más dibujante que pintora.

¿Qué aprendiste de tus maestros?

De Roux, además de la importancia de aprender el oficio, incorporé el orden, la disciplina, la práctica y el esfuerzo, que junto con mi personalidad estructurada, me genera buenos resultados. Su influencia se puede reconocer en mis cuadros a simple vista. También aprendí mucho de Anna Rank, con quien descubrí la geometría y la síntesis de Cezanne, me enseñó la maravilla constructiva de Torres García y el tono perfecto de Morandi.

¿Por qué hay tantos autorretratos en tu obra?

Siempre trabajé con modelo vivo, viendo los trabajos de Lucian Freud me entusiasmé con la idea de ser yo mi propio modelo. De todas maneras, no busco pintarme realmente como soy, sino que recurro un poco a la idealización de las figuras.

¿Qué características tienen las mujeres de tus cuadros?

Busco, fundamentalmente, describir la sensualidad femenina, la armonía, la belleza y la proporción, y todo aquello que trate de transmitir serenidad y descanso.

¿Cómo surgió la idea de pintar casas?

Empecé a pintarlas por encargo, lo puedo definir -en términos de materiales- como algo más fresco y fluido, ya que uso acuarela, a diferencia del óleo -que es más corpóreo-. Paso de las curvas de mis figuras, a las rectas de las casas.

¿Y la serie de nadadoras?

Yo soy nadadora, y nadar para mí está bastante relacionado con mi pintura. Es un momento en el que estás en un mundo de silencios, de calma absoluta, ideal para reflexionar e identificar ideas. Y el movimiento sereno del agua me atrae en todo sentido. Esta serie de las nadadoras es quizás, la que más me gratifica e identifica.

Creatividad y disciplina

¿Cómo es tu rutina en el taller?

Para contrarrestar mi volatilidad tengo una rutina de trabajo bastante estricta, de la que trato de no salirme. Si me salgo, me desordeno totalmente. Por eso, tengo el hábito de pintar alrededor de ocho horas por día, aprovechando al máximo la luz natural, muchas veces también los fines de semana. La música siempre me acompaña en mi trabajo, pero trato de variarla. Mi banda preferida es Pearl Jam y muchas de sus letras están reflejadas en mis obras.

¿Qué colores predominan en tus pinturas?

Yo no diría que soy muy colorista. Generalmente uso un color predominante y el resto, neutros. Me interesa más la luz y el valor que el color. Y como el dibujo es predominante siempre, uso mucho el blanco y negro.

¿Cuánto tiempo lleva el proceso creativo?

Puedo tardar entre una semana y no más de diez días en hacer un cuadro, porque como soy un poco ansiosa, me aburro, quiero empezar otro. No puedo comenzar una obra nueva si no terminé la anterior. Tampoco retoco cuadros terminados a los que más tarde les encuentro algo para corregir, porque es una obra ya finalizada. Por otro lado, si bien trabajo en diferentes series, no hay ninguna que considere “terminada” todavía. Cada tanto vuelvo para atrás y retomo alguna, aunque haya pasado años sin prestarle atención.

¿Qué sensaciones se despiertan cuando alguien compra tus cuadros?

Es gratificante que a alguien le guste lo que uno hace, por supuesto. Pero como te dije antes, no es lo que me preocupa a la hora de pintar. Mi arte es una necesidad egoísta. Yo pinto para mí, sin estar pendiente del espectador. Lo interesante es que el espectador haga su propio proceso al ver la obra, no busco generar una sensación en particular. Yo hago mi propio proceso, y luego puede pasar que al espectador le despierte -o no- algo.

¿Qué es el arte?

Esta idea de que algunos saben de arte y otros no, ya no funciona. El arte no se sabe, se siente. Hay muchas definiciones brillantes de lo que es el arte. Yo no puedo definir qué es el arte, pero cuando lo veo lo reconozco. El arte es pura subjetividad, lo que es bueno o interesante para unos, puede que para otros no lo sea.

¿Cómo es dedicarse y vivir exclusivamente del arte?

Creo que mi pintura no es difícil de vender, yo soy una pintora muy de la armonía, de la estética, de la belleza. Si bien es difícil dedicarse al arte, dentro de todo mi estilo es más sencillo de comercializar que otros. Hay un mito acerca de que no se puede vivir del arte, claramente esto refiere a estilos de vida. Yo no comulgo con este mito, ya que he vivido bien todos estos años. Antes de empezar a vender mis cuadros, todo lo que hice estuvo relacionado al arte, porque el espectro artístico es realmente amplio. Por ejemplo, entre otras cosas, di clases en mi taller durante muchos años, trabajé en decoración, escenografía, en galerías de arte, diseño de ropa, etc. Si hay personas cuyo objetivo es puramente económico, tal vez se equivoquen al elegir esta profesión.

¿Comprás obras de arte de otros artistas?

No tengo cuadros míos en mi casa, pero sí de otros artistas, porque disfruto y me gusta comprar arte de colegas, de esos que trabajan como yo, los de taller. También me gusta mucho el contacto con otros artistas, tengo muchos amigos artistas, con quienes también intercambio bocetos. Me parece buenísimo que haya proliferación de artistas, de galerías, ferias y que la gente se anime más a comprar obras. Creo que hay más contacto entre los artistas y el público. La gente está visitando mucho más los talleres, que en definitiva son la cocina del arte.

¿Qué otros mitos hay en relación a los artistas?

Como los artistas pasamos muchas horas solos, se genera una sensación de que podemos ser ermitaños. Creo que no me identifico con esta sensación porque continuamente me encuentro en contacto con gente mostrando mi obra, algo que me da mucho placer.

¿Qué público creés que se siente más atraído por tus obras?

Más varones que mujeres, y gente joven. Sin embargo, hay un poco de todo. En mi obra llama la atención la técnica clásica, que es algo que no está de moda en estos tiempos. Me preguntan mucho, por ejemplo, cómo logro la anatomía, y les contesto que yo no inventé nada, que mi técnica es totalmente tradicional, que viene de siglos atrás y que se va perfeccionando con la práctica. En definitiva, a veces pienso que mi técnica tan clásica parece “rara”, cuando la comparamos con lo que está de moda en la actualidad.

Entre tus obras ¿cuál es tu preferida?

No tengo preferidas, pero sí hay una que no la vendería, muy chiquita, que la hice alrededor de 20 años atrás, donde pinté un saco oscuro colgando de un atril de madera. En general, las obras en tamaños chicos me gustan más, a pesar de que suele ser más difícil para mí trabajar en pequeño formato.

Sin titulo 2016 - Oleo sobre tela, 90 x 90 cm.
Sin titulo 2016 – Oleo sobre tela, 90 x 90 cm.

Camila O´Gorman se define como una artista antigua, porque prefiere el trabajo artesanal del taller y le escapa a la rapidez y a los colores estridentes de la pintura contemporánea que hoy se imponen. Por eso, apuesta por “un arte más tradicional, la obra bien hecha, esa que atiende cuidadosamente los detalles”.

 

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