La casa de la montaña

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Recuperar una vieja construcción en un sector protegido fue el gran desafío del estudio francés Chevallier Architectes. El resultado está a la vista: diseño, ‘confort’ y un merecido homenaje al paisaje del Mont Blanc.

Txt: Dolores Vidal Ph: Solène Renaud para Chevallier Architectes

Una segunda oportunidad tuvo el ‘chalet’ Whymper en Charmonix, a punto de ser abandonado a su suerte, cuando la tercera generación de arquitectos del Estudio Chevallier aceptó hacerse cargo del proyecto. La propuesta fue clara desde un principio: salvar la construcción, sortear a través de soluciones creativas las estrictas normas edilicias que presenta un área protegida y, por último, optimizar al máximo el espacio.

La primera meta del equipo de arquitectos apuntó a destacar la imponente vista de los Alpes franceses desde distintos ángulos de la casa. El lugar privilegiado se asoma a tres icónicos picos de la región: Les Drus (Le Grand Dru y Le Petit Dru) y L’ Aiguille Vert, de 4122 metros, uno de los más grandes retos de los alpinistas, tanto en el momento de trepar como en el descenso. Y un sueño para la mirada de cualquier mortal.

Después de la ampliación realizada por el estudio, hasta en la cocina es posible disfrutar del hechizo que producen estas montañas. El paisaje es protagonista absoluto en el interior de la casa: los arquitectos no dudaron en reemplazar, por ejemplo, un muro por un panel vidriado para cumplir el deseo de mirar y admirar el corredor Whymper de L´ Aiguille Vert, sin violar la ley proteccionista del lugar.

Por su parte, la estructura original de la vivienda mantuvo su concepción y diseño clásico, que contrastan en buenos términos con el espíritu contemporáneo de la reforma, donde se lucen los volúmenes y planos vidriados.

Evolución es la palabra que mejor define al proyecto. El puente entre pasado y presente fue una constante en esta obra, con la presencia de materiales nobles sin fecha de vencimiento y el diseño estilizado de estética moderna. Además, la última tecnología tuvo un rol principal: se implementaron soluciones domóticas de avanzada en toda la casa desde los primeros pasos de su recuperación.

Volver al origen

La piedra y la madera, materiales de larga vida útil y poco mantenimiento, fueron los pilares de la construcción tanto en la fachada como en los ambientes interiores. La convicción sustentable de los arquitectos motivó la colocación de madera reciclada, que exigió un trabajo extra para asegurar la uniformidad de los tonos en todos los tablones.

De acuerdo a este espíritu amigable con el planeta, también optaron por generar todas las condiciones para que la luz natural y el aire circularan en libertad por el interior de la vivienda. Un recurso importante para evitar un alto consumo energético.

El gran ejemplo de este compromiso es el estar con sus generosos ventanales. Organizado alrededor de una chimenea de líneas netas, cumple la función clave de reunión, lectura y relax de sus habitantes. Está ubicado en la planta baja, donde se encuentra el sector más social de la casa, y se conecta con el comedor completamente integrado a la cocina. Hay una apuesta fuerte por la funcionalidad en toda la vivienda.

El argumento del diseño interior apunta a la armonía. De acuerdo al mensaje del logo del Estudio Chevallier y las banderas que expresa en las redes sociales: “por una arquitectura clara y eficaz”. La presencia protagónica de la madera, tanto en puertas como en revestimientos y hasta en vigas que atraviesan el cielorraso, les exigió jugar con el blanco en los muros y en otros detalles como los amplios sofás y las luminarias, por ejemplo.

Aquí, la trilogía cromática está compuesta por blanco, negro y madera. Un valor seguro, una opción clásica que aporta mucha calidez y, al mismo tiempo, aires de modernidad. El color negro es un aliado indispensable en ese sentido. Hay, además, ciertas pinceladas de gris en texturas y materiales, como la baranda de acero que acompaña a la escalera.

No sumaron cuadros ni objetos decorativos. La madera tiene tanta elocuencia estética que los interioristas con buen criterio decidieron despojar al máximo los espacios.

Los dormitorios y los baños participan del mismo clima general. Hay una atmósfera plácida lograda a través de tonos neutros, texturas cálidas y austeridad en los detalles. El dúo blanco y negro llega a su apogeo en el sofisticado baño.

El nuevo concepto de lujo contemporáneo define el estilo. Materiales de calidad, equipamiento funcional, nuevas tecnologías; generar una experiencia sensual de ‘confort’ es el gran logro de los arquitectos. El refugio de la montaña evolucionó como una casa actual y súper amigable con el entorno. Un guiño al paisaje.

 

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