Entrenar sin perder el equilibrio

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Las técnicas del yoga, el ballet clásico, pilates y el chi kung se combinan y proponen una nueva manera de entrenar el cuerpo, utilizando a la respiración como hilo conductor.

Txt: Vanesa Ivanoff
Ph: Gentileza Carmina Balaguer y pixabay.com

 

Los días cálidos casi de verano descubren los secretos del invierno. La temperatura sube, los abrigos incomodan, el recorrido del año se hace sentir y el impulso por mover el cuerpo se revela. Cuando el hábito no resulta cotidiano, ponerse en forma es una tarea que cumplir. Sin embargo, las propuestas se refrescan para que ejercitar los músculos resulte una rutina placentera. Lo nuevo a la hora de quemar calorías es trabajar el cuerpo, relajar la mente y animar el espíritu. La sabiduría del yoga y el chin kung junto con la técnica del ballet, pilates y los pasos más alegres son las herramientas elegidas para ponerse en movimiento.

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Wellbare o yoga booty ballet

Una flor de loto turquesa es la bienvenida. La escalera de hierro que conduce al primer piso es el mejor envión para llegar al estudio boutique Wellbarre. Se trata de un método de entrenamiento ‘body-mind’ específico para mujeres que fusiona danza, fitness y yoga, y es importado desde Estados Unidos. “La técnica es súper femenina, te sentís una verdadera bailarina, aunque quizás nunca hiciste danza. Todo está pensado para cuidarte, para mover tu cuerpo armoniosamente, llevándote a tomar conciencia de cada parte, de mejorar tu postura”, dice Marcela Messineo, creadora del programa.

La clase comienza, un grupo de mujeres de diferentes edades se ubicanen la barra. Con coloridas medias antideslizantes, se elevan con la gracia que requiere la técnica del ballet clásico o una asana de yoga. Un, dos, tres, relevé, es la indicación.

Por su parte, en el barrio de Palermo, atravesando un pasillo al fondo, se ubica el estudio de Dafne Schilling, bailarina y actriz, instructora de yoga integral e impulsora de Yoga Booty Ballet en Argentina, otra de las nuevas propuestas. Dafne cuenta que se enamoró del entrenamiento mientras se encontraba en Estados Unidos presentando una película en la que trabajó. “Allí conocí a una profesora de YBB, nos hicimos amigas y me presentó a la creadora”.

Se trata de una técnica que trabaja el cuerpo y el alma de una manera dinámica y con mucho rock n’ roll. “La idea es entrenar bailando. Se eliminan toxinas a partir de la transpiración, se combina el ballet para tonificar los músculos y se trabaja el espíritu desde la respiración y el yoga”, cuenta Dafne mientras elige la música para la próxima clase.

Ambas técnicas proponen una manera divertida de hacer ejercicio, cuidando los movimientos para que el resultado sea armónico pero efectivo.

Además de acomodar la postura y lograr resistencia en los movimientos, parecería que la respiración ocupa un lugar protagónico a la hora de ejercitarse. Oxigenar el cuerpo resulta la clave. La respiración es un proceso automático, no hay que pensar cuando inhalar, sin embargo, si se presta atención al momento en que el aire ingresa al cuerpo durante la actividad física, se mejora el rendimiento, el cuerpo se mantiene constantemente oxigenado y los resultados son mejores. “En cada movimiento ponemos el énfasis en los ejercicios de respiración para brindar bienestar en la mente y eliminar el estrés”, agrega Messineo. La idea según Schilling, “es conectar tu mente con la tranquilidad. Volver a tu centro y disfrutar del aquí y ahora. A partir de los ejercicios, el baile y la respiración, eliminás toxinas, tonificás los músculos y te liberás del estrés”.

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Balance entre China e India

Si de controlar la respiración y de meditar de manera activa se trata, el Qi Gong o más conocido Chi Kung y el yoga ocupan un lugar de privilegio. Es a partir de estas prácticas que es posible ejercitar el cuerpo de manera armónica, conectarse con el momento presente y meditar en movimiento.

La clase comienza bien temprano, los yoga mat están ubicados prolijamente en forma perpendicular al gran ventanal que proyecta la luz del sol dentro de la sala. “Es que empezar el día con el cuerpo activo tiene otro sabor”, dice Elizabeth Pecere, instructora de Chi Kung desde hace más de diecisiete años.

El término “Qi Gong”, de origen chino, significa entrenamiento y trabajo de la energía, más que una disciplina física es un arte. La medicina china considera a la enfermedad como la consecuencia manifestada orgánicamente del desequilibrio energético.

Pecere, luego de haber incursionado en la actividad física como instructora de fitness primero y de yoga después, conoció la práctica del Chi Kung y se enamoró al instante. “Cuando el Dr. Ives Requena (Director del Instituto Europeo de Qi Gong) vino a la Argentina a dar un seminario de medicina china, también presentó la práctica de Qi Gong y yo sentí que era el instrumento ideal para aumentar la energía vital y poder integrarla a la vida occidental”, recuerda.

La propuesta es mediante la respiración, el movimiento y la concentración sincronizada en gestos y posturas para re-direccionar la energía a través de la intención hacia puntos, zonas y/u órganos.

Para Pecere, con la práctica se regula el sistema nervioso central y el resto de los sistemas orgánicos, facilitando el armonioso equilibrio entre los órganos y desarrollando una fuerza interior que eleva la inmunidad física, psíquica y prepara para la acción.

El olor a incienso es persistente pero amable, la primera serie termina. Según la experta, para la primavera el elemento a trabajar es la madera, y los órganos correspondientes son el hígado y la vesícula biliar. La recomendación es limpiar el hígado con dietas y ejercicios específicos para liberar la emoción que afecta a ese órgano: la ira. “El hígado es el órgano armonizador de las emociones junto al corazón, es el que más sufre con el estrés mental. La primavera es el momento de la extroversión, luego del invierno donde se cierran ciclos y se gesta lo nuevo. Es el momento de ver florecer a nuestro ser interior”, asegura.

Ahora bien, si lo que se busca es encontrar el equilibrio entre cuerpo y mente, el yoga es una de las alternativas siempre vigentes. Filosofía ancestral que, a partir de asanas y pranayamas, mejora la fuerza muscular, aumenta la flexibilidad y aquieta la mente. Algunos estilos de yoga se centran más en el físico, como el hatha yoga o el ashtanga -que tiene series más fuertes-, otros tienen una aproximación más espiritual, como el Kundalini.

Carmina Balaguer, periodista e instructora de yoga de origen catalán, cuenta que empezó sus clases de yoga por estrés, en un momento en el que su vida estaba solamente centrada en el trabajo, con largas jornadas de grabación en cine y televisión. En esa época era muy inconstante debido a su responsabilidad. Probó varios estilos de yoga, hasta que una tarde de primavera recibió un regalo: una serie de Kundalini.

Kundalini Yoga trabaja la energía que se encuentra dentro del cuerpo. A través de ejercicios físicos (kriyas), meditaciones y el canto de mantras, se libera la energía que está estancada dentro del cuerpo, equilibrando todos nuestros centros energéticos. Esto conecta con la vitalidad de cada uno y, por lo tanto, la capacidad de realizar objetivos se incrementa.

Según la especialista, es importante que la mujer realice prácticas de yoga por dos motivos: los ciclos del mes de una mujer fértil y los ciclos en los que se sumerge cuando empieza la menopausia, que la convierten en un ser muy oscilante, cambiante. Trabajar con el cuerpo y meditar puede ayudar a equilibrar todas estas fases y a sacar provecho de ellas. “Yo he logrado combinar mi profesión de periodista y comunicadora con la enseñanza del yoga. Una se nutre de la otra”, cuenta Balaguer.

Julio Cipriani, un abogado y gestor cultural que encontró en el yoga su inspiración hace ya dieciocho años, lo define como una filosofía práctica de autoconocimiento. El hatha yoga es la primera corriente que toma en cuenta el cuerpo físico, no sólo pone atención a lo espiritual. El cuerpo humano, para esta línea, se entiende como un templo, a partir del cual es posible llegar a la evolución.

“Con las clases surge automáticamente el poder de observación, de observarnos a nosotros mismos. Es una contemplación intuitiva. El yoga te lleva a la liberación de condicionamientos”. Según el experto, es a partir de la continuidad que se adquiere plasticidad, flexibilidad, un refuerzo de la estructura biológica. Se aprende -a partir de los pranayamas- a respirar mejor, a encontrar la mejor manera de captar oxígeno.

 

Parecería, entonces, que hoy ponerse en forma es sinónimo de unir lo corporal y lo espiritual. Desde las técnicas de respiración, del ballet, la danza, el chi kung o el yoga, ejercitar se balancea entre pasarla bien y meditar en movimiento.

 

+info_

Wellbarre
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Qi Gong
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elizabethpecere@yahoo.com.ar
Kundalini Yoga
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Julio Cipriani
facebook.com/JulioCipriani

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