Indumentaria 3D

La tecnología y la moda nunca se llevaron tan bien como en la actualidad. Prendas, zapatos y accesorios realizados enteramente con impresoras 3D llegaron para plantar los cimientos de una de las revoluciones más trascendentales del mundo ‘fashion’.

Txt: Carolina Enz
Ph: Gentileza Daria Ratiner

 

La impresión 3D es una realidad existente desde el siglo pasado -finales de los años 80- que, gracias al actual abaratamiento y a la producción masiva de los materiales y equipos necesarios para su despliegue, encuentra hoy el éxito y alucina al mundo entero con las posibilidades infinitas que ofrece.

Tal como lo predijo el Online Business School (Reino Unido), a través de su informe Fabricación Digital 2015, están apareciendo cada vez más nichos de mercado listos para darle inéditos usos a la tecnología 3D; y cuando de tendencias se trata, la industria de la moda no puede quedar afuera. La nueva tecnología ya se subió a las pasarelas y cada vez son más los profesionales que apuestan a la producción digital y que dedican cuerpo y alma a la indagación de la misma alrededor del mundo.

Para obtener un producto digital materializado, el proceso consta de diseñar una pieza en formato tridimensional que se desarrolla desde un software para convertirse en un código, que es decodificado por la máquina. Este proceso permite que se plasme el documento digitalizado en un modelo físico real, que se construye capa por capa a medida que los materiales se van fundiendo. La pieza se produce en un tiempo proporcional a la complejidad del diseño y el tipo de material a trabajar: cuanto mayores sean el espesor y la densidad del material, más tiempo llevará.

Para imprimir se pueden utilizar tres tipos de plásticos –resinas, poliamidas y ABS- y otros derivados, biodegradables o no según la composición de cada variante, que definirán el tipo de tecnología que se empleará para llevar a cabo el proceso.

Uno de los nombres más consagrados en el ámbito creativo digital es el de Francis Bitonti, ‘fashion designer’ neoyorquino que viene trabajando con impresiones para moda desde hace más de 8 años, creando accesorios y prendas -entre ellas, se le atribuye el afamado vestido negro que lució Dita Von Teese, el primero en imprimirse bajo esta modalidad- y formando a nuevos profesionales en su estudio. El otro gran maestro es el diseñador Bradley Rothenberg, quien no para de deslumbrarnos desde su icónica intervención en aquel Victoria’s Secret Fashion Show 2013 para el que realizó una reinterpretación digital de las célebres alas de la marca que presumió la modelo Lindsay Ellingson.

 

En la Argentina

En nuestro país se establecieron los cimientos y recién se están dando los primeros pasos dentro de la modalidad. ¿Dónde? Existen variados polos de experimentación fuera de los propios de las grandes compañías, siendo el principal el Laboratorio de Fabricación Digital de la Ciudad de Buenos Aires, CMDLAB, que funciona en el Centro Metropolitano de Diseño con una oferta interesante de cursos gratuitos de formación en impresión digital y un espacio de trabajo colaborativo para el desarrollo y producción de ideas en conjunto. Si en cambio, preferimos un lugar más informal y descontracturado, una buena alternativa es el 3D Lab Fab & Café, situado en el barrio porteño de Palermo, donde además de dictarse cursos referentes a la temática, se pueden mandar a materializar diseños con un precio establecido por hora de impresión.

Una de las primeras participaciones de esta tecnología en el ‘fashion bizz’ (negocio de la moda) de Argentina fue un vestido intervenido con accesorios 3D, trabajo desarrollado por un grupo de diseñadores de vanguardia que todo interesado en esta trama debería conocer -Cecilia Hernandez para Talitha, Anita Nava y Nicolás Bertolo para Urenko, Joan Martorello y Martinica Lena para Lena Martorello y Paula Ledesma- .

Luego, advertimos los frutos del ‘coworking’, tales como los innovadores diseños que se presentaron en el marco de la edición anterior de Puro Diseño, donde diseñadores como la ya mencionada Paula Ledesma, demostraron que es posible combinar lo artesanal con piezas impresas. Hoy, grandes marcas como Falabella Argentina, se encuentran trabajando a prueba y ensayo con sus propios especialistas. Y varias firmas startups -en su mayoría de accesorios- se están dedicando, exclusivamente, al modelado y la fabricación de piezas de impresión digital.

Revelación 3D

Si bien habíamos atestiguado piezas intervenidas o realizadas completamente bajo esta modalidad, nunca habíamos visto una colección enteramente impresa en 3D, como la que recientemente presentó la israelí Danit Peleg para su tesis en la Facultad de Ingeniería y Diseño de Shenkar, donde estudió Diseño de Moda.

Se trata de la primera colección de moda realizada 100% con impresoras 3D domésticas, para la cual la diseñadora utilizó el novedoso FilaFlex, un filamento de termoplástico elástico con base de poliuretano y aditivos que lo hacen suave y le aportan gran elasticidad. Y si bien al momento de imprimir resultó más complicado de manejar que otros materiales más rígidos, contribuyó a que Peleg obtuviera un producto de mayor calidad para asegurar su huella en el avance tecnológico que acompaña a la industria de la moda.

Su trabajo le tomó nueve meses de investigación y desarrollo, y más de 2.000 horas de producción, utilizando cinco equipos que instaló en su casa, espacio al que bautizó “mi pequeña granja de impresión”.

Sin ser una gran conocedora del tema, la joven se arriesgó a proponer una tesis que demostrara que crear toda una colección con el uso de tecnología doméstica y accesible estaba al alcance de la mano. Y lo logró.

“Mi inspiración fue La Liberté de Eugène Delacroix. Modifiqué la obra digitalmente para analizarla como una imagen 3D e inmediatamentesupe que tenía que trabajar con las formas triangulares presentes en la composición de la pintura”, cuenta Peleg, quien luego trasladó esas figuras de manera exquisita al diseño de sus piezas.

La primera en diseñarse fue la estrella de la colección, la chaqueta “Liberté”, pieza con la que Peleg se aventuró a experimentar diferentes materiales e impresoras hasta dar con FilaFlex y Witbox. De esta manera, pudo imprimir la chaqueta y obtener los resultados que deseaba.

Pero Danit no se detuvo allí, sino que siguió investigando cómo podía crear tejidos más elaborados para el resto de la colección. Así fue que comenzó a experimentar con diferentes tipos de patrones hasta encontrar el correcto y comprobar -mediante la combinación de sus estructuras y los materiales flexibles-, que podía componer textiles que fueran maleables como una tela. Esta colección es una fehaciente muestra de la amplísima amalgama de alternativas que pueden surgir cuando moda y tecnología van de la mano de la creatividad. Además, nos propone comenzar a percibir un cambio eventual no sólo en la forma de diseñar, sino también de comercializar y consumir moda. ¿Imprimiremos algún día nuestra ropa desde la comodidad del hogar? Las probabilidades son extremadamente altas.

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Un nuevo paradigma

Aunque en la actualidad no se llegue a apreciar la increíble utilidad de las impresiones 3D, profesionales de todas partes del mundo se vuelcan a la inagotable labor de formar a las nuevas generaciones para el aprovechamiento de esta tecnología que tanto tiene para ofrecer.

Los especialistas empiezan a pensar en prendas sin telas ni costuras y en un nuevo modo de comercialización y distribución. “Me gustó mucho el hecho de poder crear sin intermediarios; diseñar mis propios textiles y producir mi propia ropa, todo desde mi casa; sin verme obligada a comprar telas que alguien más decidió vender ya que puedo hacerlas yo misma”, asegura Peleg; lo que nos plantea la inminente necesidad de resetear nuestra concepción clásica de la experiencia de usuario.

Por su parte, Ernest Quingles, presidente de Epson Ibérica anticipó que la llegada del 3D al consumo masivo va a suponer una revolución y el impacto será comparable al del lanzamiento de los ‘smartphones’. Lo que hoy parece casi mágico se transformará rápidamente en algo esencial para la vida cotidiana.

“Creo que la tecnología ayudará a democratizar la moda y le dará mayor independencia a los diseñadores en el proceso de creación. Tal vez, pronto todos podamos imprimir nuestra ropa desde casa”, reflexiona Peleg, la nueva sensación de la moda 3D.

 

+info_

Danit Peleg
www.danitpeleg.com
Francis Bitonti
www.francisbitonti.com
CMDLAB
www.buenosaires.gob.ar
Talitha
www.talithaind.com