Encanto medieval

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Rye no integra ninguno de los rankings trillados sobre turismo en suelo inglés. Su magia, esa que enamoró a escritores como Henry James, data de siglos y se conserva inalterada hasta hoy. Dónde alojarse, qué ver y qué comer… A continuación, todo esto y más.

Txt: Rosario Oyhanarte Ph: Rosario Oyhanarte y visit1066country.com/rye

Entre las calles adoquinadas de Rye y sus edificios centenarios se oye el canto de las gaviotas. Desde la costa llega el soplo del viento y el aire de mar, ese mar que abre los pulmones y los energiza para salir a recorrer: así empieza la mañana en esta ciudad de East Sussex, ubicada a solo una hora y media desde Londres en tren.

Inglaterra regala centenas de rincones que no llevan más que uno o dos días para recorrer, pero que ensanchan el alma con todo lo que ofrecen para descubrir. Rye no es la excepción. Por eso, vale la pena hacerse un hueco en la agenda y completar la visita a la capital británica con esta joya medieval. La ciudad supo estar rodeada por una muralla porque en el siglo XIV era un punto estratégico del sur inglés. Ocupó un rol preponderante en episodios como la Guerra de los Cien Años; y hasta hoy puede verse la entrada Landgate, que data de 1340, orgullosa y de pie.

Además de su historia, uno de los principales encantos de Rye radica en que tiene playa. La más recomendada es Camber Sands. Está claro que el verano inglés es engañoso, y todo indica que la temperatura a la que están acostumbrados los latinoamericanos va a hacer pensar que el Canal de la Mancha es congelado o que el viento sopla con demasiado afán; pero el paisaje ondulado y con dunas y la rabia del agua son una postal que, en lo posible, no hay que dejar de ver, al menos una vez…

Frente a Camber Sands está The Gallivant, que además de hotel y spa tiene restaurante. Luce impecablemente decorado en estilo escandinavo, pero complementado con detalles costeros, como frascos con arena y estrellas de mar. Un buen programa para empezar el día, entonces, es asomar los pies en la playa y después frenar en The Gallivant a almorzar.

Si no, el almuerzo puede hacerse en plena ciudad. Pero que la expresión “plena ciudad” no engañe, porque en Rye los edificios no son altos ni hay smog, sino que su encanto de otrora se encuentra inalterado. Las casas son estilo Tudor y Georgiano. Al haber sido declarado Patrimonio Nacional, el aspecto de Rye se ha conservado en el tiempo y el trazado de las calles es casi idéntico al original. Muchas de sus ‘cottages’ datan del siglo XIV o XV, como The Mermaid Inn o la simpática casa de enfrente, nombrada “The House Opposite”.

Volviendo al tema del almuerzo, algunos de los recomendados son The Fig, Hayden’s, The Landgate Bistro o The Tuscan. En todos los casos, vale la pena aprovechar y probar algún plato de pescado, la especialidad de la zona. Para la cena, el favorito es el restaurante Webbe’s Fish Cafe, que ofrece mariscos y pescados ricos y bien frescos. Recomendamos guardar lugar para los postres, especialmente la ‘crème brûlée’ de frambuesa o la mousse de chocolate blanco con duraznos.

Pero, en lo posible hay que tratar de comer liviano porque en Rye hay mucho por recorrer. Ideal para amantes de la historia, especialmente la medieval, se recomienda empezar la recorrida por la bella Mermaid Street, corazón de la ciudad y aquella que provee la postal más pintoresca de todas.

Quizás una buena idea sea destinar al menos una hora de la jornada para sumergirse en la historia local. A estos fines, Rye Heritage Center cuenta con una réplica en miniatura de la ciudad tal como lucía en 1872. Las charlas son audiovisuales, se ofrecen en varios idiomas, incluido el castellano, y además de datos culturales de interés, narran las leyendas misteriosas de este rincón milenario.

Jardines, deco y literatura

Rye Castle es otro de los puntos obligados. Fue aquí donde se fundó la que se cree que es la primera cárcel para mujeres de toda Inglaterra. La vista panorámica desde su torre es un encanto y su jardín fue un punto clave en la defensa contra la Armada Española en tiempos de la reina Isabel y, más, adelante, contra el ejército de Napoleón.

A pocos pasos, la iglesia St Mary’s se halla presidida por el reloj más antiguo del país (data de 1561). Desde su torre también hay grandes vistas, que consuelan al visitante después del esfuerzo de haber subido la empinada escalera.

Con todo esto, no sorprende que muchas almas artistas se hayan enamorado de Rye. Joseph Conrad, H.G. Wells o el norteamericano Henry James son solo algunas de ellas. Este último se radicó en Rye los últimos dieciséis años de su vida. Su casa, Lamb House, permanece abierta a visitas hasta el día de hoy. El recorrido es muy rápido, porque sólo se pueden recorrer los ambientes de planta baja, pero vale la pena acercarse a apreciar su estilo georgiano y el jardín para leer al sol.

Para amantes de la literatura, otra parada obligatoria es la simpática “The Tiny Book Store”. Como su nombre lo indica, se trata de una pequeña librería con joyas literarias disponibles a muy buen precio. Está ubicada justo en frente de la iglesia del pueblo, en cuyo jardín se entonan villancicos para Navidad.

Además de ofrecer buenos libros, la ciudad es un reducto de tiendas independientes de decoración, como Ashbee and Co. Por su parte, Rye Pottery vende cerámica y es ideal para encontrar lindos recuerdos para llevarse a casa. Lejos de estar poblado por marcas trilladas, multinacionales o franquicias de cadenas titánicas, en Rye hay espacio para locales peculiares y ‘vintage’ llenos de personalidad.

En cuanto al alojamiento, la ciudad cuenta con numerosos ‘bed and breakfasts’. Si no, otra gran opción es chequear qué ofrece Air BNB. Muchas de las ‘cottages’ más pintorescas se ofrecen a través de este portal, con buenos precios y desayunos caseros. Se recomienda elegir alguna que eche mano del encanto y buen gusto local, que siempre es sencillo y clásico, pero acogedor. El ya mencionado The Mermaid Inn es otra gran opción de alojamiento, pero no se sugiere para comer, porque los precios no se condicen con la calidad de los platos.

Comienza a caer el día y hay que emprender el regreso. De camino a Londres lo ideal es pasar por Kent, en cuyo borde se asoma Rye. Uno de sus grandes encantos es visitar los jardines de Sissinghurst Castle, el que supo ser el hogar de la escritora Vita Sackville-West y que hoy es parte del National Trust.

Quizás sean uno o dos días, pero la escapada no va a saber a poco. Cuando la ciudad por descubrir encierra tantos encantos como Rye, no hace falta que la estadía dure mucho más: el ojo vuelve inspirado y la memoria (la propia y la del teléfono), a punto de rebalsar.

 

Datos útiles

The Gallivant www.thegallivant.co.uk
The Fig thefigrye.com
Hayden´s Café haydensinrye.co.uk
Lamb House nationaltrust.org.uk
The Mermaid Inn mermaidinn.com
Rye Castle ryemuseum.co.uk
Webbe’s Fish Cafe webbesrestaurants.co.uk
Sissinghurst Castle nationaltrust.org.uk

 

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