La era de perder tu perfume favorito o de acabártelo frenéticamente antes del control de seguridad finalmente está llegando a su fin en el aeropuerto de Bruselas. También lo es el ritual familiar de sacar las computadoras portátiles de las bolsas, colocar los artículos de tocador en pequeñas bolsas transparentes y la humillación de ser apartado por una botella olvidada en el fondo de una maleta.
El aeropuerto ha anunciado que introducirá una nueva generación de escáneres corporales y TAC para el equipaje de mano. Su objetivo es hacer que los controles de seguridad sean más rápidos y fluidos, manteniendo al mismo tiempo los estándares de seguridad.
«La seguridad de nuestros pasajeros y personal es siempre nuestra principal prioridad. Con esta nueva tecnología, no sólo continuaremos garantizando la seguridad sino que también haremos que los controles de seguridad sean aún más fluidos y fáciles para nuestros pasajeros», afirmó Arnaud Feist, director general del aeropuerto de Bruselas, en un comunicado.
Se espera que la construcción comience el próximo año, los primeros escáneres entren en funcionamiento en 2028, y está previsto que todo el sistema esté en pleno funcionamiento para el verano de 2029.
Actualmente, los pasajeros pasan por detectores de metales mientras se revisan sus pertenencias mediante escáneres de rayos X. Los ordenadores portátiles, tabletas y otros aparatos electrónicos deben retirarse de las bolsas, y los líquidos se limitan a envases de 100 ml, con un total permitido de un litro, salvo exenciones específicas, como los medicamentos.
Sin embargo, con los nuevos escáneres CT, los pasajeros ya no necesitarán sacar líquidos ni aparatos electrónicos. Según la actual normativa europea, también podrán transportar líquidos en contenedores de hasta dos litros.
Un enfoque gradual
La primera prueba de escáner corporal tendrá lugar en junio. Luego, el aeropuerto de Bruselas construirá una plataforma de control temporal adicional equipada con la nueva tecnología en 2027, y se espera que los primeros escáneres entren en funcionamiento en 2028.
Mientras la plataforma temporal esté operativa, el área de seguridad actual se mejorará gradualmente para evitar reducir la capacidad durante la transición.
«Con los nuevos escáneres, también aumentaremos la capacidad para estar preparados para cualquier crecimiento en el número de pasajeros en los próximos años», añadió Feist.
El proyecto forma parte del plan de desarrollo Hub 3.0 del aeropuerto de Bruselas, cuyo objetivo es modernizar las instalaciones para pasajeros y ayudar al aeropuerto a seguir siendo competitivo.
Para el verano de 2029, las 19 líneas de control de salida deberían estar equipadas con los nuevos escáneres, mientras que las áreas de control de pasajeros en transferencia se actualizarán en una etapa posterior.
Si varios aeropuertos de la UE, incluido Londres, ya han superado con éxito los obstáculos regulatorios para permitir el límite de líquido de dos litros, las reglas internacionales siguen siendo una especie de rompecabezas y los pasajeros deben tener en cuenta que no todos los aeropuertos habrán instalado la nueva tecnología todavía, por lo que aún se les puede pedir que traigan esas botellas de 100 ml. Las actualizaciones de terminales y los cambios en las leyes locales ocurren a velocidades muy diferentes en todo el mundo.


