2) El Gabinete dice vete
diputados laboristas y ministros subalternos ya están expresando su frustración por el hecho de que los dejen agitar por el derrocamiento de Starmer. Creen que son sus colegas de mayor rango en el Gabinete quienes deberían decirle que se le acabó el tiempo.
Hubo conversaciones privadas entre algunos de los asesores más cercanos del primer ministro sobre que éste debería iniciar una reorganización tras las elecciones. Pero parece que su falta de fuerza frustró esa idea.
En público, el Gabinete se ha manifestado en apoyo. En privado, hay consternación, y parecería casi imposible que Starmer sobreviva cuando sus ministros más poderosos le dicen que ya es suficiente.
El secretario de Energía, Ed Miliband, es visto como quien hace reyes para la facción de izquierda blanda que domina el Partido Laborista. El exlíder laborista, que renunció después de perder las elecciones de 2015, ejerce un poder particular en la mesa del Gabinete porque fue uno de los primeros defensores políticos de Starmer.
Sus asesores sólo han cuestionado en los términos más suaves los informes de que Miliband le dijo al primer ministro el mes pasado que debería considerar establecer un calendario de salida, ya que Miliband teme que se pueda desatar una competencia de liderazgo perjudicial a raíz de las elecciones.
Ahora la carnicería de perder más de 1.460 concejales en Inglaterra y el control del Senedd galés por primera vez desde su creación en 1999 es la realidad del primer ministro.



