Las autoridades de La Haya votaron a favor de aprobar un nuevo servicio de tren que permitiría al destino holandés recuperar su conectividad ferroviaria interurbana europea después de una pausa de nueve años.
La Haya puede tener fama de ser un centro político y administrativo algo aburrido. Es la sede del gobierno holandés, así como de la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional y Europol. Como dice Lonely Planet, algunos consideran que la tercera ciudad más grande de los Países Bajos es “un lugar majestuoso y majestuoso poblado de burócratas y empresarios”. Incluso su nombre (Den Haag en holandés), que significa “el recinto”, desprende un aire sofocante.
Sin embargo, señala el medio, la escena cultural de La Haya, «anclada por la presencia del mundialmente famoso museo Mauritshuis y el Teatro Nederlands Dans… es una de las más interesantes del país».
El editor de noticias y reportajes de Time Out en el Reino Unido, Ed Cunningham, está de acuerdo, y describe a La Haya como una ciudad que presume de “un estilo informal y discreto” y destaca su “fenomenal escena de bares y un animado Chinatown”, así como “un próspero distrito turístico costero (Scheveningen) y festivales de música líderes en el mundo (Rewire), bolsas de historia real holandesa y espectaculares obras de arquitectura (Spui, la Iglesia Pastor Van Ars)”.
La ciudad también cuenta con delicias culinarias modernas y se puede explorar fácilmente en tranvía o a pie. Pero llegar en transporte público desde cualquier lugar excepto Ámsterdam ha sido un problema desde 2021, cuando se eliminó un servicio de tren directo desde la vecina capital de Bélgica, Bruselas.
Ahora, sin embargo, los concejales de la ciudad han dado luz verde por unanimidad al plan «Próxima parada: Europa» elaborado por la consultora de ingeniería Berenschot. El plan, como primer paso, recuperaría la conexión con Bruselas mediante un simple ajuste de horario en la línea de Rotterdam que, según informan, podría funcionar de manera viable cada dos horas, con efecto inmediato. Esta opción ofrecería fácilmente acceso desde y hacia otras queridas capitales europeas como Berlín y París.
Una segunda propuesta de desarrollo implicaría conceder a un operador de acceso abierto derechos para desarrollar un nuevo servicio a partir de 2029, operado en el material rodante de la empresa seleccionada y por su propio personal. La demanda, dicen los defensores, no está en duda, y un análisis de mercado realizado en 2024 muestra que el número de pasajeros podría duplicarse para 2040.
El alcalde de La Haya, Jan van Zanen, elogió la posible conexión ferroviaria como «más que un simple servicio de tren: es un vínculo entre personas, ideas y oportunidades». Económicamente, el servicio podría impulsar la economía local entre 10 y 12 millones de euros, y para los defensores del medio ambiente y del medio ambiente, la propuesta también es una obviedad, ya que ahorrará hasta 1.450 toneladas de emisiones de carbono en el transporte por carretera para 2030.
Los funcionarios esperan que el cronograma del proyecto pueda acelerarse y definirse, gracias a la presidencia holandesa del Consejo de la UE dentro de tres años.



