El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, insiste en que los casos contra su familia y su entorno tienen motivaciones políticas.
Publicado el 23 de mayo de 2026
Miles de personas se manifestaron en la capital española exigiendo la dimisión del primer ministro socialista Pedro Sánchez tras una serie de escándalos de corrupción dentro de su entorno.
Los manifestantes, muchos de ellos ondeando banderas españolas rojas y amarillas y con carteles que decían «¡Basta!», marcharon por las calles de Madrid el sábado detrás de una gran pancarta que decía: «La corrupción tiene un precio. No más impunidad. Dimisión y elecciones ahora».
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La protesta fue convocada por un grupo de más de 150 asociaciones civiles llamado Sociedad Civil Española y apoyadas por el conservador Partido Popular y el partido de extrema derecha Vox.
Los organizadores estimaron la asistencia en 120.000 personas. El delegado del Gobierno central en la región estimó que 40.000 personas participaron en la marcha, que finalizó en la plaza de Moncloa, cerca de la residencia oficial de Sánchez.
Después de que terminó la marcha, un pequeño grupo de manifestantes intentó dirigirse hacia la sede, pero fueron confrontados por la policía antidisturbios en una marcha mayoritariamente pacífica, según mostraron imágenes de la televisión española.
Tres personas fueron arrestadas y siete policías resultaron levemente heridos, según un representante del gobierno central.
«No queda nadie en el círculo de Pedro Sánchez que no haya sido acusado de delitos muy graves. España está siendo rehén de una mafia corrupta», dijo a los periodistas Santiago Abascal, líder del partido de extrema derecha Vox, antes de que comenzara la marcha.
Sánchez, que llegó al poder en 2018 después de utilizar un voto de censura para derrocar a un gobierno conservador del Partido Popular sumido en la corrupción, ha prometido seguir trabajando, a pesar de las acusaciones generalizadas de corrupción relacionadas con su entorno.
Está previsto que su hermano David sea juzgado por tráfico de influencias.
Su esposa, Begoña Gómez, está bajo investigación en un caso de corrupción separado. Sánchez consideró brevemente renunciar en abril de 2024 después de que se abrió el caso.
Begoña niega haber actuado mal y el mes pasado el fiscal español pidió al juez de instrucción que cerrara el caso presentado por grupos de extrema derecha.
Sánchez desestimó estos casos contra su familia por considerarlos motivados políticamente.
Su ex mano derecha, el ex ministro de Transporte José Luis Ábalos, está esperando sentencia en su juicio por corrupción, que terminó a principios de este mes.
El martes, un tribunal colocó al ex primer ministro socialista José Luis Rodríguez Zapatero, un aliado de Sánchez, bajo investigación formal por tráfico de influencias y otros delitos, aumentando la presión sobre el gobierno. Zapatero negó haber actuado mal.



