Debo confesar que mi interés por el cine comercial tamil es, principalmente, cultural. Como para saborear una industria cinematográfica que ofrece entretenimiento a su audiencia y su política partidista, haciendo a menudo ambas cosas una y la misma. La hipnosis colectiva y consensuada es completa. Hasta el punto de que, en ocasiones, también podría confundir a las elites intelectuales locales.
Como noté, siguiendo de cerca la cobertura en vivo de las elecciones de Tamil Nadu (TN) de 2026 en DeKoder de Prannoy Roy, en la que el venerado periodista de The Hindu, N Ram, como casi todo el mundo, sugirió casi ningún escaño para la superestrella Vijay, en la refriega, una vez que se conocen los resultados. ¡Vijay se convirtió en el ministro principal de TN!



