El gobierno cubano ha rechazado enérgicamente las recientes sanciones impuestas por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Publicado el 2 de mayo de 2026
El gobierno cubano ha rechazado enérgicamente las nuevas sanciones impuestas por el presidente estadounidense, Donald Trump, calificándolas de «medidas coercitivas unilaterales» destinadas a imponer un «castigo colectivo al pueblo cubano».
En una publicación en las redes sociales el viernes, el Ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, dijo que “estas medidas son de naturaleza extraterritorial y violan la Carta de la ONU”, al tiempo que afirmó que Estados Unidos “no tiene absolutamente ningún derecho a imponer medidas contra Cuba o contra terceros países o entidades”.
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“Mientras el gobierno de Estados Unidos oprime a su propio pueblo en las calles, busca castigar a nuestro pueblo, que resiste heroicamente los ataques del imperialismo estadounidense”, dijo el Ministro de Relaciones Exteriores.
Las declaraciones del ministro cubano se produjeron horas después de que la Casa Blanca indicara un mayor endurecimiento de su política hacia la isla caribeña.
Más temprano el viernes, Trump emitió una orden ejecutiva que ampliaba las sanciones al gobierno cubano, según dos funcionarios de la Casa Blanca que hablaron con Reuters. La medida es un intento de Washington de aumentar la presión sobre La Habana tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero por fuerzas estadounidenses y la reciente advertencia de Trump de que «Cuba es la siguiente».
‘Una amenaza inusual e inusual’
Las nuevas sanciones estadounidenses se centran en individuos y grupos que ayudan a las fuerzas de seguridad del gobierno cubano, según Reuters.
Las medidas también apuntan a quienes están involucrados en corrupción o violaciones graves de derechos humanos, o a cualquiera que actúe como funcionario o partidario del gobierno cubano.
No está claro específicamente qué personas o entidades se ven afectadas por las nuevas restricciones. Sin embargo, un comunicado de la Casa Blanca dijo, sin pruebas, que la isla caribeña sirve como “refugio seguro para grupos terroristas transnacionales” como el grupo militante libanés Hezbollah.
La administración Trump recientemente amenazó a Cuba con ataques militares y con más presión económica.
A principios de este año, Trump emitió una orden ejecutiva declarando una emergencia nacional para abordar lo que la Casa Blanca describió como una «amenaza extraordinaria y extraordinaria» planteada por el gobierno cubano.
Las acciones de Trump crearon un marco para imponer aranceles adicionales a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, ya sea directa o indirectamente, y recrearon un bloqueo efectivo de combustible en la isla, aplastando su ya débil economía e imponiendo enormes cargas a los cubanos comunes y corrientes.
Los frecuentes cortes de energía han aumentado a medida que la red eléctrica del país sufre debido a una grave escasez de combustible.
A principios de esta semana, el Senado de Estados Unidos bloqueó una resolución destinada a impedir que Trump inicie una acción militar contra Cuba sin obtener primero la aprobación del Congreso. El Senado, controlado por los republicanos, votó 51 a 47 -en gran medida siguiendo las líneas partidistas- en contra de la resolución.



