La última prueba de cohetes de Blue Origin no solo terminó en una bola de fuego, sino que también pudo haber abierto un agujero en el cronograma de la NASA para establecer una base permanente en la luna. Con contratos por valor de miles de millones y Artemis apuntando a una presencia a largo plazo en la Luna, cada prueba fallida significa un retraso real, dinero real y presión real sobre los planes de la NASA. ¿El futuro de la existencia lunar se reduce a una explosión a la vez? Ali Zein Mohammed de Al Jazeera lo explica.
Publicado el 2 de junio de 2026



