lunes 1 de junio de 2026 – 00:42 WIB
VIVA – A través de Historias legendarias, VIVA Sport invita a los lectores a recordar con diversas historias eternas del mundo del deporte, desde acaloradas rivalidades, luchas de atletas hasta momentos interesantes que cambiaron la historia.
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El mundo del tenis ha visto muchos grandes partidos a lo largo de la historia. Pero hasta el día de hoy, la final de Wimbledon de 2008 entre Rafael Nadal y Roger Federer sigue siendo considerada uno de los mejores partidos jamás jugados.
El partido que tuvo lugar en la pista central de Wimbledon el 6 de julio de 2008 no fue sólo una lucha por el título de Grand Slam. Este partido fue el punto culminante de la rivalidad entre los dos mejores tenistas del mundo que se encontraban en ese momento en la época dorada de sus carreras.
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De hecho, muchas leyendas del tenis catalogan este duelo como el mejor partido de todos los tiempos. La leyenda del tenis sueco, Bjorn Borg, que vio el partido en directo desde el Palco Real, admitió que nunca había visto un partido tan grande.
«Fue el mejor partido de tenis que he visto en mi vida. Tuve mucha suerte de estar allí y ser parte de esa final. No encontrarás un mejor partido de tenis que este».
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Elogios similares también provinieron de John McEnroe, quien en ese momento se desempeñaba como comentarista del partido. «Éste es el mejor partido que he visto jamás».
La final de Wimbledon de 2008 fue el tercer encuentro consecutivo entre Nadal y Federer en el partido más importante. En las dos ediciones anteriores, Federer siempre salió ganador. El tenista suizo persigue incluso su sexto título consecutivo de Wimbledon y al mismo tiempo confirma su condición de rey de la pista de césped.
Pero esta vez la situación es diferente. Federer llegó a Londres con heridas que aún no han cicatrizado. Un mes antes fue aplastado por Nadal en la final del Abierto de Francia con un marcador aplastante de 6-1, 6-3 y 6-0.
La derrota quedó grabada a fuego en su mente. «Todavía estoy pensando en perder la final del Abierto de Francia. Rafa me destruyó. Realmente controló el partido y me dejó indefenso», dijo Federer, recordando ese momento.
Por otro lado, Nadal también lleva su propia carga. Dos derrotas ante Federer en la final de Wimbledon hicieron que el español sintiera una gran curiosidad.
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En su autobiografía, Nadal admitió que la derrota en la final de Wimbledon de 2007 lo dejó devastado. «Estoy realmente devastado. Lo que más me decepcionó no fue mi juego, sino mi mentalidad. Sentí que me decepcioné».