De cara al futuro, Merz calificó la reforma de las pensiones como “el hueso más difícil de resolver”. “Nada de esto es malicia de mi parte ni del gobierno federal”, insistió. «Es demografía y matemáticas». Esa línea provocó otra ola de abucheos y silbidos por parte del público.
La recepción hostil se produce mientras la popularidad de Merz continúa cayendo. Según la última encuesta mensual DeutschlandTrend publicada el 7 de mayo, sólo el 13 por ciento de los alemanes se declaran satisfechos con el trabajo de la coalición entre los conservadores de Merz y los socialdemócratas.
Mientras tanto, la extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) ha superado a los conservadores de Merz en varias encuestas nacionales, aprovechando la frustración por el estancamiento económico, los crecientes precios de la energía y las reformas impopulares. Las consecuencias del conflicto con Irán y las amenazas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump no han hecho más que profundizar los problemas económicos de Alemania, obligando al gobierno a recortar sus previsiones económicas.
Se espera que la presión se intensifique antes de las elecciones estatales clave en Alemania Oriental en septiembre, en las que se prevé que gane el AfD.
Sin embargo, Merz instó a los sindicatos a trabajar con su gobierno en reformas. “Necesitamos esta búsqueda conjunta de formas de hacer avanzar a nuestro país”, dijo.



