El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, rechazó las sugerencias de que Merz podría tener que volar a Washington para calmar las últimas tensiones con Trump, diciendo que la próxima reunión de los dos estaba programada para una cumbre de las principales economías del G7 en Francia, que no tendrá lugar hasta el 15 y 17 de junio.
Hasta entonces, el vicecanciller Lars Klingbeil aseguró que Merz estaba en “comunicación constante” con Trump para evitar una mayor escalada. Kornelius, sin embargo, no pudo ofrecer información concreta sobre las llamadas telefónicas previstas.
Aunque los políticos del socio de coalición de Merz, el Partido Socialdemócrata (SPD) de centro izquierda, están ahora argumentando frustrados que ha llegado el momento de desatar todo el poder del arsenal comercial de la UE contra Estados Unidos por las amenazas de Trump, Merz está tratando de salvar la relación con un enfoque suave.
Para la canciller, la lógica táctica es ineludible: la confrontación directa corre el riesgo de resultar contraproducente, como lo han demostrado los últimos días. Por lo tanto, está dando un brusco giro de 180 grados y redoblando la diplomacia apaciguadora para estar en condiciones de engatusar al presidente, en la medida de sus posibilidades.
‘No rendirse’
Después de que el presidente de EE.UU. prometiera aumentar los impuestos sobre los automóviles y camiones europeos al 25 por ciento esta semana en respuesta a lo que dijo que era la demora de Europa en la implementación del acuerdo comercial Turnberry firmado entre la UE y EE.UU. el verano pasado, Merz pareció tener un gran entendimiento de la posición de Trump.
De hecho, echó la culpa a la UE.



