El viernes pasado, España estuvo entre las grandes economías que firmaron un documento de posición francés enviado a la Comisión Europea que pedía al bloque reforzar sus defensas comerciales, hacer un mayor uso de sus capacidades de investigación y potencialmente crear una nueva herramienta para abordar las distorsiones del mercado.
Pero como informó POLITICO por primera vez, a los pocos días Madrid pareció retroceder y comenzó a insistir en que el documento, que además fue firmado por Italia, los Países Bajos y Lituania, solo se había discutido a nivel técnico.
A menudo se considera a España como uno de los miembros de la UE más favorables a China. El primer ministro Pedro Sánchez ha visitado Beijing cuatro veces en otros tantos años, y el país se encuentra entre los más receptivos a la inversión china, particularmente en los sectores de paneles solares y automoción.
La nueva línea de Madrid llega en vísperas de un debate muy esperado entre los comisarios europeos que busca iniciar un replanteamiento de los vínculos de la UE con China y sugerir medidas para proteger las industrias del bloque, que están siendo exprimidas por una avalancha de exportaciones chinas ultracompetitivas.
Cuerpo pidió el jueves un mayor compromiso con Beijing.
«Entendemos que la UE necesita dar un paso adelante, y eso significa que tenemos que hablar, de igual a igual, en pie de igualdad con China y Estados Unidos», dijo en respuesta a una pregunta de POLITICO al margen de una reunión de colegas ministeriales de las seis economías más grandes de la UE: Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España y Polonia. «Necesitamos colaborar con las autoridades chinas».



