La mejora de las capacidades en IA puede transformar la economía española


Hace cuarenta años, el 12 de junio, España ancló formalmente su futuro a la Unión Europea. A medida que los temblores de la crisis energética de 1979 disminuyeron y nuestras nuevas instituciones desmantelaron décadas de aislamiento, el proyecto europeo fue recibido con un optimismo feroz. Para una generación nacida bajo una dictadura pero que creció en libertad, la integración abrió horizontes sin precedentes, ofreciendo oportunidades educativas innovadoras y vías hacia el empleo global.

Hoy es nuestra responsabilidad brindar ese mismo nivel de oportunidades a una nueva generación. España cuenta con la juventud más educada de su historia, pero enfrenta una de las tasas de desempleo juvenil más altas de Europa. Para desbloquear su potencial, debemos reconocer que el propio motor de la oportunidad ha cambiado. Si la integración política en Europa fue el catalizador para la última generación, dominar la transición hacia una economía impulsada por la IA es crucial para esta generación.

​​Exactamente cómo la IA afectará nuestras vidas, empleos y economía es algo que nosotros, como sociedad, podemos moldear.

Nuestros jóvenes están ingresando a un mercado laboral que está cambiando. Un nuevo informe muestra que el 22 por ciento de los empleos de nivel inicial en España ya requieren explícitamente habilidades de IA, particularmente en campos como el marketing digital, la logística y las finanzas. No podemos darnos el lujo de dejar que nuestra generación más educada se quede atrás porque carece de acceso a las herramientas que definen el lugar de trabajo moderno.

La IA causará disrupción, pero también presenta inmensas oportunidades.
​​Exactamente cómo la IA afectará nuestras vidas, empleos y economía es algo que nosotros, como sociedad, podemos moldear. Ni los beneficios ni los riesgos están garantizados.

Miguel Escassi vía Google

El discurso público suele tratar la IA como una amenaza existencial para el empleo, pero la historia muestra que las revoluciones tecnológicas remodelan el trabajo en lugar de borrarlo. El censo de Estados Unidos de 1950 enumeró 271 ocupaciones; Sólo uno, el ascensorista, ha desaparecido desde entonces debido a la automatización.

La IA no debería limitarse a automatizar lo que siempre hemos hecho, sino que debería ampliar lo que podemos hacer. Consideremos la radiología: hace una década, algunos expertos predijeron que la ocupación sería reemplazada por la tecnología de inteligencia artificial. En cambio, la demanda de ellos ha aumentado porque han utilizado la IA para realizar tareas rutinarias, liberándolos para centrarse en el elemento humano de sus trabajos, como consultar con los médicos y atender a sus pacientes.

Pero este futuro no se construirá solo. La adopción generalizada de la IA podría impulsar el PIB de la UE en hasta 1,2 billones de euros durante la próxima década, pero hacer realidad este potencial depende de poner la IA a funcionar. En este momento, existe una brecha entre esa promesa de crecimiento y nuestra realidad, ya que la adopción de la IA en la UE sigue siendo desigual. Mientras que el 55 por ciento de las grandes empresas en Europa están adoptando la IA, sólo el 17 por ciento de las pequeñas y medianas empresas lo están haciendo. Quienes podrían beneficiarse más de la IA son los que menos la utilizan.

Esto debe cambiar, porque cuando las pequeñas empresas adoptan la IA, los resultados son transformadores. En Teruel, una provincia del este de España, los productores de olivos locales apoyados por una subvención de Google.org están utilizando la IA para modernizar sus operaciones, mejorar la sostenibilidad y crear oportunidades económicas completamente nuevas para su comunidad rural.

Para replicar este éxito en todas las empresas, independientemente de su tamaño o sector, debemos aplicar una estrategia nacional audaz basada en tres prioridades.

En primer lugar, debemos invertir en investigación para gestionar la transición. Aún queda mucho por saber sobre cómo responderá la economía a la IA, lo que requiere una evaluación periódica basada en datos de los cambios en el mercado laboral. Debemos colaborar con economistas y expertos de la industria para rastrear dónde están cambiando los roles y qué habilidades están en demanda. Nuestras políticas deben basarse en análisis de talla mundial y no en especulaciones basadas en el miedo.

La adopción generalizada de la IA podría impulsar el PIB de la UE en hasta 1,2 billones de euros durante la próxima década, pero hacer realidad este potencial depende de poner la IA a funcionar.

En segundo lugar, debemos priorizar la preparación de la fuerza laboral para garantizar que nadie se quede atrás. La brecha de talento ya está aquí; Casi tres cuartas partes de las pequeñas empresas en España tienen dificultades para encontrar candidatos cualificados con conocimientos de IA. Cerrar este abismo no es un desafío que el gobierno o el sector privado puedan resolver por sí solos. Se requieren alianzas público-privadas profundas para dotar a las personas de las habilidades adecuadas.

​Para ayudar, Google ha creado AI Works for Spain, una serie de compromisos, investigación y formación para dotar a las personas de las habilidades prácticas que les permitan beneficiarse y hacer crecer su carrera. Los primeros esfuerzos incluyen el Certificado Profesional de IA de Google, ahora disponible en español, y nuestro apoyo a INCO & Chance para crear un conjunto de planes de estudio avanzados de IA y orientación profesional para estudiantes de último año en España.

Lo más importante es que debemos garantizar el acceso para que nadie se quede atrás. En Sevilla, por ejemplo, Google.org se está asociando con Programamos, una iniciativa local, para brindar a los inmigrantes capacitación en habilidades críticas de inteligencia artificial, mejorando directamente su empleabilidad e integración en la fuerza laboral española.

Finalmente, la estrategia nacional debe cultivar un entorno regulatorio que trate la innovación como un activo nacional en lugar de un riesgo que debe contenerse. Si bien mitigar los daños potenciales de la IA es fundamental, una estrategia nacional verdaderamente eficaz debe brindar a las personas y a las empresas la claridad y la confianza para innovar. El próximo Digital Omnibus de la UE es una oportunidad clave para hacerlo bien. Debería simplificar las reglas y brindar la claridad jurídica que las empresas necesitan para invertir con confianza, sin agregar nueva complejidad ni riesgos de privacidad y ciberseguridad.

Hace cuarenta años España optó por anclar su destino en Europa. Fue una apuesta por la apertura, la competencia y la ambición. Hoy nos enfrentamos a una elección similar. En última instancia, el liderazgo económico no estará definido por quién construye la IA, sino por quién la adopta mejor. Le debemos a la próxima generación tomar la decisión correcta.



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