Hace dos décadas, cuando eligió la docencia como profesiónSólo tenía un sueño: moldear las mentes jóvenes y tocar innumerables vidas para que la sociedad pudiera tener un futuro mejor y más brillante. Entré a esta profesión con pasión, dedicación y la creencia de que la educación tiene el poder de transformar vidas.
Una transformación
Con el paso de los años, el papel de los docentes comenzó a cambiar gradualmente. Hoy, como tantos otros docentes, me encuentro en una coyuntura en la que tengo que asumir numerosas obligaciones gubernamentales además de la enseñanza. Las tareas del censo, el trabajo electoral, la recopilación de datos SIR, las tareas administrativas, las entradas en línea y el papeleo interminable se han convertido en una parte importante de la vida de un docente. Si bien estos deberes son importantes para el funcionamiento de la nación, consumen tiempo y energía valiosos que los docentes deberían idealmente dedicar a los estudiantes.



