Los vuelos a Cuba se están convirtiendo en un bien cada vez más escaso, con la noticia de que otra aerolínea ha anunciado que suspenderá las conexiones a la isla caribeña en medio de la actual crisis de combustible para aviones provocada por las hostilidades en Oriente Medio.
La aerolínea española Iberia cesará los vuelos entre Madrid y La Habana hasta al menos noviembre de 2026, tras una decisión anterior tomada en abril de suspender las operaciones entre las dos capitales entre junio y octubre.
La ahora prolongada ausencia de La Habana en los horarios de la aerolínea hasta noviembre refleja la escasez de combustible para aviones y las dificultades operativas desde el cierre del Estrecho de Ormuz a finales de febrero de 2026. La falta de suministro de combustible para aviones A1 en Cuba, incluido en el principal centro de La Habana, José Martí, ya había llevado a Iberia a reducir progresivamente los horarios y a tener que realizar escalas para repostar y escalas técnicas en la vecina República Dominicana.
La decisión de Iberia los coloca entre lo que parece ser una lista creciente de aerolíneas internacionales que ahora han dejado de volar a Cuba. Air Canada, Air France y Turkish Airlines también suspendieron temporalmente sus operaciones en Cuba debido a problemas similares de logística y suministro, y Air Canada realizó vuelos especiales para traer a casa a unos 3.000 pasajeros que de otro modo estarían varados.
Aunque algunos viajeros pueden buscar vuelos, en general, la demanda de los locales de la isla llamado El Cocodrilo ha caído, a medida que la escasez en Cuba se extiende por el sector de viajes, afectando los servicios en lugares de hospitalidad, operadores turísticos e incluso proveedores de taxis. La falta de importaciones de petróleo de las que depende la nación está afectando el suministro de electricidad y ha provocado cortes de energía de horas de duración, así como largas colas para obtener combustible, horarios reducidos de autobuses y recortes de horarios de apertura para empresas clave como los bancos.
La otrora próspera industria turística de Cuba alcanzó su punto máximo alrededor de 2017, con ingresos en divisas que alcanzaron los 3.300 millones de dólares, pero se ha visto gravemente obstaculizada por la pandemia de COVID-19 y varios paquetes de sanciones internacionales. En cambio, entre enero y abril de 2026, la Isla recibió apenas 328.608 turistas internacionales, un 55,8% menos que en el mismo período de 2025, según cifras vinculadas a la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba.
Por lo tanto, el sector, que anteriormente era un importante contribuyente a la economía nacional, ahora está cada vez más aislado en términos de conectividad aérea y sufre la presión de la crisis mundial del combustible, además de sus propios problemas energéticos y de infraestructura más amplios, con instalaciones obsoletas e ineficientes. Algunos comentaristas también señalan que los problemas han empeorado por las políticas regionales implementadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que han restringido aún más el acceso al combustible de la isla.


