Su advertencia llega mientras Europa lucha contra un crecimiento débil y una creciente brecha de productividad con Estados Unidos. Esas presiones se han agudizado con el regreso al poder del presidente estadounidense Donald Trump, con Washington adoptando una línea más confrontativa en materia de comercio y seguridad.
Draghi, ex primer ministro italiano, volvió al centro de atención política de la UE después de presentar un plan en 2024 para revertir el declive económico del bloque, un plan en el que el costo del gasto anual ha aumentado desde entonces a 1,2 billones de euros para cumplir las recomendaciones.
«Cada dependencia estratégica debe ser reexaminada ahora», dijo a la audiencia, entre la que se encontraban el canciller alemán Friedrich Merz; su propia sucesora como presidenta del BCE, Christine Lagarde; y el Primer Ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, advirtiendo que «si la apertura sigue siendo nuestra única respuesta, se convertirá en la ausencia de una decisión».
Draghi destacó la inteligencia artificial y la defensa como dos áreas críticas en las que Europa debe aumentar rápidamente la inversión, al tiempo que enfatizó que la infraestructura energética es esencial tanto para la competitividad como para la seguridad de Europa.
También criticó el lento progreso de Europa en ese camino, lamentando que la toma de decisiones de la UE a menudo “diluirá y retrasará” la acción hasta que no alcance lo que se necesita.
«La mala ejecución erosiona la legitimidad, y la débil legitimidad hace que la ejecución sea aún más difícil. Debemos romper ese ciclo», añadió.


