La erosión sigilosa de EC261 – POLITICO


Reducir la compensación a montos simbólicos despoja a la regulación de su propósito principal: la protección y la rendición de cuentas del consumidor. Un análisis económico independiente realizado por el Dr. Hinnerk Gnutzmann y el Dr. Piotr Śpiewanowski confirma la magnitud de este riesgo. Su estudio concluye que bajo estos cambios propuestos, la compensación total realmente pagada a los pasajeros se reduciría en un 74 por ciento, mientras que aproximadamente el 83 por ciento de las reclamaciones por retrasos se volverían efectivamente inaplicables.

El EC261 es eficaz porque crea un incentivo financiero claro para que las aerolíneas minimicen las perturbaciones evitables y resuelvan las reclamaciones adecuadamente.

Esta no es una preocupación teórica. Las aerolíneas ya rechazan el 52 por ciento de las reclamaciones iniciales válidas, lo que obliga a muchos pasajeros a confiar en representantes legales u organismos de consumidores para hacer valer sus derechos. Si los niveles de compensación caen a 83 euros, presentar reclamaciones se volvería económicamente inviable a gran escala, dejando a los pasajeros fuera de una aplicación significativa de la ley. Los derechos pueden permanecer en el papel, pero el acceso a la justicia desaparecerá progresivamente en la práctica.

Pero las consecuencias irían mucho más allá de la propia compensación. El EC261 es eficaz porque crea un incentivo financiero claro para que las aerolíneas minimicen las perturbaciones evitables y resuelvan las reclamaciones adecuadamente. Debilitar ese elemento disuasorio reduciría la presión sobre las aerolíneas para mantener la puntualidad, al tiempo que aumentaría el incentivo para rechazar reclamaciones válidas con la expectativa de que pocos pasajeros podrán impugnar esas decisiones.

La ilusión de los formularios automatizados

Para compensar estas reducciones, el Consejo ha depositado una fe política significativa en los formularios de compensación automatizados, enmarcándolos como una solución tecnológica que puede simplificar la presentación de reclamaciones. Si bien la digitalización es un paso bienvenido, el papeleo automatizado no puede reemplazar los derechos legales sustantivos. Incluso si estas formas pudieran tener un impacto positivo, pierden toda eficacia si los montos de compensación disminuyen. Simplificar el proceso de presentación no tiene ningún sentido si el reclamo subyacente es financieramente inviable; si la compensación se reduce a niveles simbólicos, la aplicación significativa se vuelve imposible, haciendo inútil cualquier nuevo sistema de trámites.

Preservar un estándar global





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