Todos los vehículos vendidos en la UE deben poder conectarse a un alcoholímetro


A partir de julio 1, todos los vehículos vendidos dentro de la Unión Europea deben incluir una interfaz estándar preinstalada que permita agregar un bloqueo de alcoholímetro al sistema de encendido. Esta medida es parte de una estrategia más amplia promovida por la UE para reducir las muertes y lesiones relacionadas con la conducción en estado de ebriedad en al menos un 50 por ciento para 2030.

El requisito se enmarca en el programa Visión Cero, lanzado por las autoridades europeas hace más de cinco años, cuyo objetivo es eliminar por completo las muertes en accidentes de tránsito relacionadas con el alcohol (o acercarse lo más posible a cero) para 2050. La medida también se alinea con el cronograma establecido en el Reglamento General de Seguridad de la UE, que establece plazos específicos para que los fabricantes incorporen diversas características de seguridad en los diseños de los vehículos, comenzando en la fábrica.

La normativa que será obligatoria en julio obliga a los fabricantes de automóviles a proporcionar una conexión eléctrica y reservar un espacio en el interior del vehículo para permitir la instalación de un dispositivo «alcolock». Este dispositivo debe cumplir con la norma europea EN 50436 para dispositivos de bloqueo de encendido por alcohol y contar con un certificado emitido por una entidad acreditadora autorizada.

El funcionamiento de un alcolock es sencillo. Antes de arrancar el vehículo, el conductor debe soplar en el dispositivo que mide el nivel de alcohol presente en el aliento. Si el resultado excede el límite legal, el sistema, que está conectado al mecanismo de encendido o arranque del vehículo, bloquea automáticamente el ciclo de encendido e impide que el automóvil arranque.

Este tipo de tecnología ya funciona en varios países europeos, principalmente como parte de programas dirigidos a reincidentes en delitos relacionados con el alcohol o en determinados sectores del transporte profesional. Cifras oficiales estiman que su implementación puede reducir los accidentes mortales asociados al consumo de alcohol hasta en un 65 por ciento.

Desde 2018, el programa de seguridad vial de la Unión Europea incorpora diferentes tecnologías para reforzar la conducción segura. A partir de 2024, los vehículos nuevos integran un asistente de velocidad inteligente, un sistema que detecta el límite de velocidad permitido mediante cámaras o GPS y avisa al conductor cuando se supera el límite.

Además, está el asistente de mantenimiento de carril de emergencia, capaz de corregir la trayectoria cuando el vehículo se desvía sin señalización previa. También es digno de mención el registrador de datos de eventos, conocido popularmente como “caja negra”, que almacena información clave durante los segundos previos a un accidente para facilitar las investigaciones de las autoridades policiales y de seguridad vial.

Recientemente se añadió el requisito de incorporar la luz de freno adaptativa, un mecanismo que, en caso de frenada brusca, activa de forma automática e intensa las luces traseras para avisar a los demás conductores de la necesidad de reducir la velocidad y evitar una colisión.

La obligación de instalar una interfaz para un alcoholímetro a bordo es el último paso de este conjunto de medidas de seguridad. A partir del primer día de julio, ningún coche podrá salir de un concesionario dentro de la UE sin el pleno cumplimiento de todos estos requisitos.

Esta historia fue publicada originalmente por WIRED en Español y ha sido traducida del español.



Fuente

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here