Algunos diseñadores comienzan con una tela, una película o una época específica. Para Andrés Jiménez, el hombre detrás de Mancandy, uno de los nombres definitorios de la escena de la moda urbana en México, esta temporada comenzó con una pregunta: ¿Qué usaría Britney Spears si estuviera escapando de los paparazzi en 2026? De esa idea surgió Bladed Heart.
La colección conserva la energía raver característica de Mancandy: provocativa, seductora y atrevida sin complejos, filtrada a través de una lente claramente del año 2000 con blusas ajustadas, jeans anchos y de talle bajo y una actitud sin esfuerzo. El nuevo ingrediente del otoño: el kitsch.
¿Flores en Mancandy? Si fueron inesperados, fueron igualmente efectivos. Aplicaciones florales bordadas a mano –realizadas por el propio diseñador– no aparecieron en un vestido romántico, sino en una camiseta oversize que preservaba la identidad inconfundible de la marca.
Los recortes, uno de los códigos más reconocibles de Mancandy, volvieron a ocupar un lugar central. Particularmente notables fueron un par de joggers de gran tamaño con espectaculares aberturas en las rodillas, diseñados originalmente en 2016. «En 2016, eran demasiado anchos y demasiado largos, y la gente no entendía la idea de arrastrarlos por el suelo, los agujeros y todo eso», explicó. “Esta colección decidí relanzarlas y ahora se están convirtiendo en un éxito”.
El título Bladed Heart capta bien el espíritu de la colección: «No es un corazón dulce o inocente. Es un corazón afilado, casi como una espada. Hermoso, pero peligroso. Vulnerable, pero implacable», se lee en las notas del programa. Y aunque la colección no buscó una estricta uniformidad visual, logró expresar algo quizás más convincente: en un momento cada vez más marcado por fórmulas y perfección algorítmica, el placer de experimentar, crear y abrazar plenamente los propios instintos aún puede producir algo genuinamente emocionante.



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