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Aprender a meditar

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Los beneficios de la meditación llegaron a las aulas para mejorar los entornos de aprendizaje y reducir los crecientes niveles de violencia en las escuelas. Por eso, cada vez más colegios estadounidenses y europeos lo ponen en práctica. En Argentina, establecimientos públicos y privados ya se sumaron a la tendencia y se sorprendieron con los buenos resultados obtenidos.

Txt: Catalina Pelman
Ilustración: Daniel Roldan

Durante muchos años, el sistema educativo -centrado en las habilidades del hemisferio izquierdo- enseña Matemática, Historia, Geografía y Lengua como si fueran los ingredientes necesarios e indispensables para desenvolverse en la vida adulta y convertirse en individuos exitosos. Al mismo tiempo, se dejan de lado disciplinas capaces de desarrollar la creatividad, la percepción y la sensibilidad, entendiendo que son facultades accesorias que deben quedar relegadas a unas pocas horas de materias como Arte o Música, o a la enseñanza extracurricular. Así, la escuela educa para el mundo del trabajo llenando a los niños con información, pero desatiende la transmisión de valores humanos y el desarrollo armonioso de la subjetividad y de los vínculos interpersonales. Tal vez por esa razón, se multiplican las agresiones entre alumnos en los colegios. Los medios publican a diario estas noticias, mostrando que lo que se vive en las escuelas es el reflejo de una realidad social cada vez más violenta. Sin embargo, pocos se preguntan por las verdaderas causas y cuáles son las posibles soluciones no convencionales. Está a la vista que la sanción no es la medida más efectiva contra esta problemática. Por eso, para obtener mejores resultados, puede ser una buena idea el dejar de usar los mismos métodos e introducir técnicas innovadoras.

 

El arte de meditar

El ritmo de vida acelerado de la sociedad actual hace que por la mente circulen grandes cantidades de pensamientos que conducen a un estado de estrés y tensión que impide conectar con el momento presente y con la propia espiritualidad. Lorena Beltramo, instructora de la Fundación El Arte de Vivir, asegura que “meditar es darle un descanso a la mente. Cuando meditamos, nos sentimos más tranquilos, podemos tener más foco y hacer las cosas con más eficiencia y sin estrés”, describe.

Es que, mientras el cuerpo responde mediante el esfuerzo físico, la mente trabaja mejor en reposo. Beltramo explica que, por ese motivo, la respiración y la meditación son fundamentales y que gracias a ellas se logra “relajar la mente y traerla, naturalmente, al momento presente” para que se conecte por fin con lo que está sucediendo aquí y ahora.

“Cuando los chicos pueden relajarse y meditar, entonces están más tranquilos, pueden comunicarse mejor con los docentes, baja la violencia y agresión entre ellos, estudian mejor y pueden prestar más atención”, explica la especialista. Según Beltramo, a nivel individual “los chicos que practican técnicas de relajación están más contentos, más receptivos y enfocados”, mientras que a nivel grupal “se reducen los enfrentamientos entre pares y mejoran las relaciones con los docentes”.

Aunque los beneficios de la meditación aplicada al escenario escolar son atractivos para los docentes que buscan mejorar los entornos de aprendizaje, resulta difícil que los maestros destinen tiempo de sus clases para aquietar la mente. En este sentido, Beltramo aclara que entre 10 y 15 minutos al ingresar a la escuela son suficientes para comenzar la jornada con el cuerpo y la mente relajados, aunque “se puede meditar en cualquier momento y lugar”.

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Un antídoto contra la violencia

Según la UNESCO y la organización Bullying sin fronteras, 4 de cada 10 estudiantes secundarios admite haber sufrido acoso escolar y el 70 % de los chicos tiene conocimiento de peleas con golpes dentro o fuera del establecimiento. Por otra parte, el estudio sobre conflictividad y violencia en las escuelas secundarias del Área Metropolitana de Buenos Aires realizado en 2009 por UNICEF y FLACSO revela, entre otros datos, que el 66% de los estudiantes tiene conocimiento de situaciones constantes de humillación, hostigamiento o ridiculización y que el 18% reconoce sufrir burlas habituales por alguna característica física. Ante estos datos, se vuelve fundamental la búsqueda de alternativas variadas que se complementen y permitan mejorar la convivencia escolar en el corto y largo plazo. Como afirma Beltramo, si bien es cierto que los docentes pueden presentar resistencia ante los nuevos métodos, “a esta altura, incluir herramientas para que los docentes puedan relajarse y sortear los desafíos que enfrentan en las aulas, es una necesidad imperiosa”.

La Fundación El Arte de Vivir trabaja en numerosos proyectos comunitarios para contribuir a una sociedad sin violencia. Uno de ellos se desarrolla en las escuelas, brindando talleres a maestros, padres y alumnos, capacitándolos en técnicas de respiración y meditación, para que los estudiantes puedan mejorar su contexto de aprendizaje, la calidad de la comunicación, la atención en el estudio y controlar las emociones negativas como la agresividad y la ansiedad.

En este marco, a fines de 2015 se inició el programa en la Escuela Nacional N° 39 “Mariano Acosta”, ubicada en un barrio vulnerable de Merlo, provincia de Buenos Aires. La directora de la institución se acercó a El Arte de Vivir buscando aliviar el estrés que sufría por los episodios de violencia en la escuela, y a partir de allí se abrió la posibilidad de brindar las herramientas a los más de 200 alumnos y 50 docentes que allí conviven. La instructora explicó que durante las sesiones “se enseñaron técnicas simples de respiración y relajación que también pueden aplicar en sus casas”.

Según los maestros, gracias a esta nueva estrategia se lograron reducir los niveles de violencia, desmotivación, frustración y desconcentración que afectaban a los estudiantes de la institución. En este sentido, la instructora explicó que “los chicos estaban más tranquilos, no se peleaban tanto y los docentes decían que se concentraban más en las clases”.

Otra experiencia destacada es la que emprendió, a mediados de 2015, el Municipio de San Isidro junto al servicio de Medicina del Estrés, del Hospital Central Municipal de ese mismo partido, a cargo del Dr. Daniel López Rosetti. Con el propósito de acercar técnicas de meditación a los alumnos de 6º grado de las escuelas públicas del distrito, se capacitó durante un mes a los docentes que ahora coordinan la sesión de relajación antes de iniciar la jornada. Según López Rosetti, la meditación ofrece un doble beneficio: cognitivo porque mejora el aprendizaje y la memoria, y emocional porque previene la reacción violenta ante estímulos diversos.

El temor a los exámenes, la incertidumbre sobre el futuro, la competencia y la presión de los padres, son algunos de los factores que hacen que los niños hoy vivan su etapa escolar como una experiencia estresante. Sin embargo, ellos son naturalmente curiosos, activos y permeables a las nuevas experiencias. Por eso se sienten atraídos por estas nuevas estrategias de meditación guiada y respiración que les brinda la oportunidad de estar unos minutos en silencio para conocerse a sí mismos y explorar sus propios pensamientos y sensaciones.

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