cómo viajar a las estrellas

Alejarse de la ciudad para apreciar firmamento ya no es más una práctica exclusiva de los entendidos en astronomía. Ahora, el turismo estelar seduce a todo tipo de viajeros que buscan vivir en carne propia una experiencia cósmica.

Txt: Laura Piasek Ph: Gentileza hoteles

Desde tiempos inmemoriales el hombre miró a las estrellas. En un principio, nuestros antepasados buscaron en los cielos oscuros respuestas a los enigmas sobre su propia existencia y muy pronto encontraron también en ellos los mecanismos necesarios para medir el paso del tiempo y organizar sus cosechas. Pero esta antigua costumbre de levantar la mirada para disfrutar de los astros fue quedando en el olvido, y en las civilizaciones modernas apreciar el espectáculo de un cielo bien estrellado se ha convertido en un lujo que no muchos se dan.

Según un estudio del Centro de Estudios Geológicos (GFZ) de Potsdam y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), cada año que pasa la contaminación lumínica del planeta  aumenta en un 2,2% y es por esto que cada vez son menos los enclaves que permiten apreciar con claridad los fenómenos del universo. Abogando por la democratización de este tipo de experiencias cósmicas y aunando divulgación científica con desarrollo sostenible de zonas rurales, el turismo de estrellas se abre camino a paso firme. Principalmente en España, donde abundan los puntos que ofrecen noches despejadas, pero también en otros países del globo, los hoteles para disfrutar del astroturismo se reproducen con velocidad.

Guardianes del cielo

Creada por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la consultora Corporación 5 con el apoyo de la UNESCO, la Fundación Starlight nació allá por 2009 con el objetivo de proteger el cielo nocturno y hacer de su observación un derecho de la humanidad. Esta misma entidad es la que se ha puesto al hombro el primer sistema de certificaciones en la materia que reconoce a los establecimientos turísticos que cuentan con dos de los requisitos fundamentales para promover como corresponde al astroturismo: una adecuada ubicación geográfica para la observación astronómica e infraestructura acorde a los fines pedagógicos indisociables de esta iniciativa.

Dentro de esta red se encuentra Entre Encinas y Estrellas, un complejo astronómico emplazado en Fregenal de la Sierra, en la provincia española de Extremadura, poseedor de un atractivo para nada menor: entre 250 y 270 noches despejadas por año. Bajo un cielo considerado como uno de los más espectaculares de Europa, este establecimiento de tres hectáreas les ofrece a sus huéspedes la posibilidad de hospedarse en cabañas con observatorios individuales. Quienes lo prefieran, también pueden disfrutar de observaciones de cielo colectivas y de verdaderas cenas románticas bajo la luz de la luna.

Al sur de la comunidad autónoma de Aragón, más precisamente en el municipio de Teruel, yace Torre del Visco, el primer Relais & Châteaux que brinda una experiencia de astroturismo certificada. Cuando cae la noche, quienes duerman en este pintoresco edificio del siglo XV, emplazado en un valle de 90 hectáreas, tendrán la suerte de apreciar las estrellas con telescopios de última tecnología y profesionales listos para propagar todo su conocimiento sobre los cuerpos celestes. Además, entre las distintas sesiones de observación, en este hotel boutique los visitantes pueden participar de cursos de fotografía nocturna y sacarle provecho a una propuesta gastronómica de primera línea, basada en platos tradicionales logrados con productos de su finca ecológica.

Otro referente del turismo estelar es El Milano Real, un hotel de cuatro estrellas a poco más de 50 kilómetros de Ávila, en el corazón de la Sierra de Gredos, donde la pasión por la astronomía se hace sentir en cada detalle. En un principio, el propietario de este alojamiento ubicado a 1.400 metros de altitud se hizo construir una cúpula para ubicar su telescopio y así despuntar su propio fanatismo por los cuerpos celestes. Pero muy pronto, y ante la demanda de sus huéspedes sedientos de vivir una experiencia de estas características, el alojamiento terminó incluyendo las sesiones de observación astronómica entre sus servicios. Al día de hoy, hasta este paraje con más de 20 habitaciones temáticas llegan turistas de diferentes partes del mundo buscando realizar actividades de montaña durante el día y sesiones de astronomía guiadas por expertos durante la noche.

Pero así como hay viajeros que buscan iniciarse en el turismo de estrellas en hoteles con todas las comodidades tradicionales, también están los que se animan a vivir una experiencia estelar con un sello más rústico. El Mil Estrelles, emplazado en Borgonyà, en la comarca de Osona, le da una vuelta de tuerca al astroturismo y ofrece habitaciones-burbujas con techos y paredes transparentes que les permiten a los visitantes apreciar el firmamento incluso desde su propia cama. También en los decks privados de cada una de las cápsulas, los que pasan por este hotel innovador pueden aventurarse por sí mismos en el descubrimiento del espacio.

En los Alpes Suizos

Si de los mejores lugares del mundo para sentarse a contemplar la Vía Láctea se trata, los Alpes Suizos no se quedan atrás. Más precisamente en Zermatt, una población a más de 1600 metros sobre el nivel del mar, conocida por ser la meca de los deportes de montaña, también abundan los hoteles de lujo ideales para disfrutar de noches estrelladas. Este es el caso del Grand Hotel Zermatterhof, un establecimiento histórico de 5 estrellas ubicado en el corazón de este pueblo legendario, donde desde hace años los automóviles a motor han sido reemplazados por caballos. Quienes pasen algunas noches en esta sofisticada propiedad disfrutarán de un impoluto cielo estrellado con la imponente Matterhorn de fondo, la cumbre más famosa de Suiza.

Desde este punto, es posible acercarse todavía un poco más a las constelaciones. Recorriendo 40 minutos en uno de los ferrocarriles más atractivos del Viejo Continente, con destino al monte Gornergrat, se encuentra otra de las joyitas hoteleras de la región. Hablamos del 3100 Kulmhotel, el alojamiento más alto de los Alpes, que también puede jactarse de ser uno de los pocos en el mundo que cuenta con su propio planetario y estación espacial. Pero la noche oscura no es el único espectáculo que ofrece este establecimiento. Durante el día, los viajeros pueden disfrutar de todo tipo de deportes de nieve -con pista privada incluida- y refugiarse del frío en algunos de sus restaurantes de lujo para degustar lo mejor de la cocina local.

Aunque con infraestructuras y atractivos muy diferentes, las propuestas hoteleras que engloba el astroturismo comparten un único objetivo, siempre irresistible a los ojos del turista del siglo XXI: viajar a las estrellas, pero sin despegar los pies de la tierra. Lejos de las ciudades, pero muy cerca de una vivencia tan ancestral como fascinante.

Bajo el cielo de Sudamérica

En nuestro continente también existen cielos impolutos que merecen ser visitados.
Sin ir más lejos, el desierto de Atacama, en Chile, es considerado por muchos especialistas del turismo estelar como uno de los mejores lugares del globo para vivir una experiencia cósmica. No por nada es allí donde se encuentra ALMA, el mayor observatorio del mundo. Del otro lado de la cordillera, en la Patagonia argentina -y con El Bolsón a la cabeza- también abundan los enclaves mágicos para dejarse cautivar por las estrellas. Siguiendo por nuestras latitudes, el Delta del Paraná, en la Provincia de Buenos Aires, junto con las provincias de San Juan -lo más cerca posible del Parque Nacional El Leoncito- y Catamarca son otros de los sitios que ofrecen cielos despejados capaces de quitarnos el sueño.

 +info

fundacionstarlight.org
entreencinasyestrellas.es
elaischateaux.com
elmilanoreal.com
milestrelles.com