NYC, LA OTRA VERSIÓN

Fuera de los circuitos turísticos típicos, especialmente los de Manhattan, New York ofrece una ancha variedad de experiencias que son como joyas ocultas y suelen estar opacadas por los clásicos de la vorágine cosmopolita. Programas al aire libre, arte a gran escala y escapadas de la ciudad para vivir una versión diferente de este destino.

Txt:Azul Zorraquín  Ph:Unsplash y Azul Zorraquín

New York es una de las ciudades más influyentes del planeta. En algún momento de la historia fue bautizada la Gran Manzana. El rumor que corre respecto a su origen es incierto, pero se remonta a los años veinte. En la jerga de los músicos negros de jazz, manzana era sinónimo de ciudad. Así, clasificaban las urbes donde tocaban en ‘little apples’ -manzanas pequeñas-, ‘big apples’ y ‘rotten apples’, ciudades podridas. Según estos músicos, había muchas manzanas en el árbol del éxito, pero NYC era la más grande, la madre del resto. Allí se encontraban los clubes de jazz más notables.

Es la ciudad que no duerme ni oscurece, donde las pantallas y neones de Times Square brillan al punto de emular luz diurna. Los edificios imponentes rascan los cielos y el ritmo de los transeúntes es tan acelerado que podría confundirse con una estampida animal. Los neoyorquinos están enchufados a una fuente de energía inagotable. Se respira diversidad y rebeldía en todas sus esquinas y vagones de subte. No hay códigos de vestimenta ni juicios. Los puentes que cruzan el East River son como los brazos de un gigante, que se abrazan sin discriminar por género, religión o color.

Escapadas de la ciudad

Storm King es la primer joyita para descubrir: un museo de 500 hectáreas al aire libre, ubicado en Hudson Valley, al norte, en las afueras de la ciudad. La naturaleza se amalgama con el arte a través de esculturas inmensas e inmersas en bosques de árboles, al borde de un lago, entre sendas que marcan caminos maleables; cada uno arma su propio recorrido. Una experiencia única, que rompe con la idea del arte asociada al museo, puertas adentro. Una de las esculturas más impactantes del parque es la del Buda: Three Legged Buddha, obra de Zhang Huan, artista chino orientado a la performance. En ella, un hombre de tres piernas se está pisando -literalmente- la cabeza a sí mismo.

El predio cuenta con un ‘outdoor’ café, pero los aventureros están invitados a desplegar sus picnics en las áreas designadas. El recorrido puede hacerse a pie, en bicicleta o bien subiendo y bajando del tranvía local.

La manera más práctica de llegar es en bus: Coach USA ofrece paquetes de ida y vuelta a Storm King, que incluyen en su costo, la entrada con descuento al museo. Sale desde Port Authority Bus Terminal, en la calle 42.

Además de Storm King, el viaje amerita explorar el norte neoyorquino y, en particular, Beacon. Es un pueblo silencioso pero amigable, y allí vale particularmente la pena visitar el museo de arte contemporáneo Dia:Beacon. En un espacio de exhibición descomunal, dentro de una antigua fábrica reciclada se exponen instalaciones y obras a gran escala. La visita a la fundación DIA significa una experiencia impactante para el arte conceptual. Muchas de las obras son ‘site-specific’; los artistas contemplaron el espacio de exhibición como un componente más en su creación. Uno de ellos es Richard Serra, considerado uno de los mejores escultores de todos los tiempos. Lo más impactante es la calidez que transmite en su obra y resulta una paradoja por los materiales que usa, como el acero corten. Sus monumentales instalaciones desestabilizan nuestra noción del espacio y alteran las leyes de la percepción. Dia:Beacon es una maravilla que alberga medio siglo de arte conceptual.

Al sur de Beacon y de Hudson Valley, antes de llegar a Manhattan, otro lugar especial para detenerse es el Botanic Garden neoyorquino, ubicado en el Bronx. Este místico jardín botánico se reproduce en un ‘impasse’ visual del asfalto ardiente, los rascacielos y las multitudes. Sus diferentes jardines, colecciones de plantas y miles de variedades de flores, como la rosaleda, nos sumergen en un viaje único por la naturaleza. El diseño contemporáneo de su arquitectura armoniza el espacio con el paisaje natural. Un imperdible: el invernadero victoriano, es el más grande de EEUU.

En el otro extremo, en el condado de Queens, también hay destinos interesantes para explorar. El sofocante verano neoyorquino demanda constantes escapadas a la playa, por ejemplo. Las más comunes son Coney Island y the Rockaways. Sin embargo, oculta y solitaria, en un extremo de la península de Rockaway, yace la reserva natural de Fort Tilden. A tan solo 40 minutos de viaje en auto desde Brooklyn, este spot supo ser una gran instalación de la armada ‘yankee’, y sus estructuras militares fueron abandonadas décadas atrás. Artistas callejeros y otros consagrados, como Katharina Grosse, intervinieron las ex estructuras militares. Grosse, de origen alemán, inspiró su obra en los colores del atardecer y las formas del mar, y así amalgamó su obra al contexto.

Fort Tilden solía proteger a NY de ataques navales y hoy constituye un retiro silencioso que invita a todos los ciudadanos a renovar sus energías con arte, aires y bosques marítimos, alejados de disturbios y ruidos de ciudad.

Alternativas teatrales, artisticas y musicales

Para los amantes del teatro que visiten NYC, Broadway no es la única opción disponible; hay circuitos de obras alternativas y de calidad. La opción “Shakeaspere in the Park” ofrece funciones al aire libre, en el Teatro Delacorte, dentro del mismo Central Park. Una experiencia única, gratuita, que además, en su última edición trae a un director ganador de un Tony Award para dirigir la obra del gran dramaturgo. Es una versión moderna de Much Ado About Nothing, una comedia sobre la retribución romántica y los problemas de comunicación. Consejo de oro: llegar temprano para asegurarse un lugar.

Otro lugar poco explorado por los turistas es el MoMA PS1, el museo de arte contemporáneo más grande de NY y uno de los más importantes de EEUU. Siempre hay muestras interesantes, una de las más valiosas en este momento es la de Nancy Spero, una activista americana que produjo un trabajo vastísimo y que buscó confrontar la opresión y la desigualdad social. Spero es una de las primeras artistas feministas, y como tal, utiliza a la mujer como protagonista y eje de toda su obra. Así, su elección de material, forma y objeto son siempre políticas, nunca casuales.

En verano, las razones para visitar el museo sobran, en particular para los jóvenes, ya que los sábados -durante los meses de julio y agosto- el patio del PS1 se convierte en una pista de baile muy singular. A plena luz de día, con el museo como escenario, diversos artistas, emergentes y consagrados, locales e internacionales, musicalizan el espacio, como parte del programa curatorial del museo. En los Warm Up Parties, los jóvenes, indefectiblemente, bailan vibrando arte.

Otro rincón oculto al sur de Williamsburg e ideal para el público joven es La Milagrosa. Durante el día es una tienda de jugos naturales y mantiene su cartel de “lavandería”, que es lo que solía ser. Adrede, genera confusión. Hoy, escondido detrás de la puerta gigante de un freezer industrial, es la entrada a un bar secreto y exclusivo, una mezcalería mexicana donde Djs reconocidos pasan música en equipos analógicos de vinilo y clientes de todas las nacionalidades se reúnen para brindar con margaritas inigualables. Acondicionado con un equipo de sonido ambicioso y máquinas de humo que dotan de misterio al lugar, La Milagrosa es un exclusivo ‘speakeasy’; alude a los establecimientos que funcionaban de manera ilegal en la época de la Prohibición de Estados Unidos. Un plus: en la Cervecería Havemeyer, al lado, se pueden degustar los mejores tacos mexicanos.

Indumentaria fuera de serie y últimas novedades

Todo turista que visite NY, pretende, en algún momento de su estadía, comprar ropa. Así lo dictan los mensajes subliminales de consumo que brillan en sus pantallas e incentivan a quien la visite, a gastar unos dólares -ya sea en el SoHo o la 5thAvenue, célebre por sus locales de alta costura-. Sin embargo, hay otras alternativas. Wonders of Walter, por ejemplo, es un ‘vintage’ callejero ubicado en el corazón de Williamsburg. Sus largos percheros anidan ropa muy especial, recolectada a través de década, y lugares del mundo. Walter, su dueño, un personaje incomparable, fue quien las recolectó y vive solitario en la casa rodante estacionada frente a su local. Hay vestimenta fascinante para los fanáticos de la ropa exclusiva, piezas únicas e irrepetibles, llenas de historia; vestidos estrafalarios, chalecos de cuero, camperas japonesas, camisas asiáticas, entre mucho más.

Además de los programas culturales y las compras, de lo típico y lo alternativo, NY se trae una novedad. En estos últimos meses, al oeste de Manhattan, en una zona olvidada a orillas del río, emergió Hudson Yards, un barrio imponente que significó el mayor proyecto inmobiliario privado de la historia del país. Una de las gemas arquitectónicas de este complejo es The Vessel, que justamente remite de inmediato a los ‘blood vessels’ humanos. Su forma particular emula un tejido sanguíneo humano, al entrelazar sus escaleras espejadas en espiral. Una obra de arte en sí misma. Además, para quienes la escalen, sus vistas significan una experiencia única de percepción; alturas, ángulos, reflejos y perspectivas. El arquitecto Heatherwick fue quien diseñó este laberinto de escaleras, que ya se convirtió en un nuevo ícono de la ciudad.

Así, The Vessel se transforma en un gran fiel reflejo de la ciudad de Nueva York, donde cada uno puede tejer su recorrido, como una telaraña. Las opciones y experiencias son infinitas en la ciudad que nunca duerme, solo hay que investigar y optar por el periplo que más resuene con cada viajero.